sábado, 14 de julio de 2007

CRITERIOS DEL BANCO MUNDIAL SOBRE MEXICO



Inversiones sociales necesarias para alcanzar los ODM
"Conseguir una mayor seguridad para los pobres significa reducir su vulnerabilidad a la mala salud y a las crisis económicas", ha declarado Martin Ravallion, director del programa del Banco de investigación sobre la pobreza. "Para aumentar la seguridad de los pobres, las estrategias nacionales de reducción de la pobreza deben satisfacer sus necesidades inmediatas de consumo y proteger sus activos garantizando el acceso a los servicios básicos, en particular la salud, la educación y la nutrición".
La urgencia con que deben adaptarse estas estrategias es todavía mayor por el hecho de que, en todo el mundo, unos 840 millones de personas, la mayoría de ellas de países de ingreso bajo, están crónicamente subnutridas. Incluso en las regiones que experimentan un rápido crecimiento, la calidad de vida entre los pobres muchas veces no registró cambios, por falta de inversiones sociales suficientes. A pesar del impresionante crecimiento de Asia meridional, por ejemplo, esta región registra todavía casi un 50% de malnutrición entre los niños, junto con tasas crónicamente bajas de matrícula y terminación de los estudios escolares. Si se mantienen las tendencias actuales, en el año 2015 los niños de más de la mitad de los países en desarrollo no podrán, a pesar de lo que se especifica en los ODM, cursar un ciclo completo de enseñanza primaria. Las divergencias en los indicadores sociales esbozados en WDI 2004 confirman la conclusión del Informe sobre el desarrollo mundial, 2004, del Banco Mundial, de que los servicios públicos de salud, nutrición y educación muchas veces no llegan a los pobres. Por ejemplo, en 20 países en desarrollo con datos desglosados, las tasas de mortalidad infantil del 20% más pobre de la población bajaron sólo la mitad que en el conjunto nacional. En todo el mundo, la tasa de mortalidad de niños de menos de cinco años era de 81 por 1.000 nacidos vivos en 2002, frente a 95 en 1990. Se necesita un progreso mucho más rápido para alcanzar el objetivo de desarrollo del milenio de reducirla a 32 por 1.000 nacimientos no más tarde de 2015.
El VIH/SIDA ha infectado en todo el mundo a más de 60 millones de personas, más del 95% de las cuales se encuentran en países en desarrollo y el 70% en África al sur del Sahara, donde ha provocado una caída de la esperanza de vida, que ha pasado de 48 años en 1980 a 46 años en 2002.
Las divergencias que persisten entre las regiones y dentro de los países en lo que respecta a la esperanza de vida, la mortalidad infantil y materna, la tasa de matrícula y la terminación de los estudios escolares, la igualdad de género y el progreso contra las enfermedades transmisibles continúan siendo un gran obstáculo al logro de muchos de los ODM. "El progreso constante en la reducción de la pobreza", se observa en WDI, "depende del crecimiento económico y de la distribución del ingreso".

CONCLUSIONES



El campo de la salud ofrece un puesto de observación para entender los procesos de cambio más generales. La razón es que la salud constituye un espacio para el encuentro entre la naturaleza humana y su organización social. Biología y sociedad se revelan y se reflejan en la salud. Claramente, la salud se expresa en el cuerpo de individuos concretos. Son personas de carne y hueso las que pasan por los procesos vitales de la salud —el nacimiento, el crecimiento, el desarrollo, el equilibrio con el entorno, la enfermedad, el dolor, el sufrimiento, la muerte. Ahí radica la profunda raíz biológica de la salud. Pero estos procesos no ocurren en el vacío, sino que suceden en una matriz social, económica, política y cultural.
Hoy sabemos que la salud de una población depende de una red multicausal de factores biológicos y sociales. El estado del medio ambiente, las formas de organización social, la estructura económica, el nivel de democracia, el grado de urbanización, las condiciones materiales de existencia, la escolaridad, la nutrición, la fecundidad y los estilos de vida son todos determinantes cruciales de la salud, a los cuales el sistema de atención debe dar respuesta. El cuidado de la salud es, por lo tanto, un esfuerzo que va mucho más allá de la mera aplicación de tecnologías médicas.
Existe una relación recíproca entre los niveles de salud y el grado de desarrollo económico de una sociedad. La salud depende críticamente de la cantidad y distribución de la riqueza a través del acceso a los satisfactores básicos que definen la calidad de la vida. Al propio tiempo, el desarrollo económico no es una entelequia, sino el producto del esfuerzo colectivo de individuos cuyo estado de salud determina la magnitud y eficiencia de dicho esfuerzo. En consecuencia, la salud representa un gozne donde se articulan la política social, con sus metas de bienestar, y la política económica, con su interés por la producción.
Al lado de estas dimensiones públicas, la salud sigue siendo un ámbito ligado a los procesos vitales más íntimos, donde se construye y se interpreta la experiencia humana. Es también ahí donde se debaten cuestiones éticas que atañen a los valores fundamentales de una sociedad.

La mayor asesina del mundo, la principal causa de la mala salud y el sufrimiento en todo el planeta aparece reseñada casi al final de la Clasificación Internacional de Enfermedades, un tomo muy grueso en el que aparecen todos los padecimientos que la ciencia médica conoce no significa cáncer, cardiopatía, VIH ni tan siquiera desnutrición, significa POBREZA EXTREMA.

La pobreza es la principal razón de que no se vacune a los bebés, de que no se disponga de tratamientos y de que mueran las mujeres durante el parto. Es la causa subyacente en la reducción de la esperanza de vida, las incapacidades y el hambre.

La OMS afirma: «En el mundo subdesarrollado mueren cada año 12,2 millones de niños, la mayor parte de ellos de causas que podrían evitarse por sólo unos centavos por niño.
Mueren por culpa de la indiferencia mundial, pero, ante todo, mueren por ser pobres.

EL ENEMIGO: LA INDIFERENCIA

En todos los puntos que se tocan, desde la preocupación por la falta de saneamientos en las expansivas ciudades del tercer mundo hasta la incapacidad para tratar la tuberculosis debido a la escasez de medicamentos, pasando por la extensión del VIH a consecuencia del coste de los preservativos-, el análisis de la amenaza real para la salud es el mismo.Cientos de millones de personas mueren o quedan incapacitadas no porque falten tecnologías o conocimientos, sino porque son pobres. Los verdaderos enemigos de la salud en el planeta no son los virus ni las bacterias.

Los verdaderos enemigos son la indiferencia, la falta de compasión, el deseo de apartar la mirada y la pobreza.

REFERENCIAS